You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Este artículo se refiere a las palabras que representan partes del cuerpo, o funciones corporales o son obscenas; a las que llama palabras corporales. Pretende demostrar que las palabras de gran desarrollo lingüístico (con varios significados), tienen poca carga energética, como por ejemplo mano, mientras aquellas poco desarrolladas como clítoris tienen un alto contenido catéctico. Las palabras obscenas son poco desarrolladas lingüísticamente. La palabra pene tiene muchos sinónimos en el lenguaje vulgar. Clítoris en cambio tiene pocos o ningún nombre popular. Mano es una de las palabras con más significados. Mano y dedos y pie están ligados a la idea del número 5 ó 10 ó 20. La lengua es; un órgano muy especial: penetrante, de función sensorial y motriz, de movimientos muy lentos y muy rápidos, puente entre el exterior y el interior, con más habilidad que cualquier otra parte del cuerpo, su fisiología encuentra simbolizaciones orales y fálicas. El pene, representa maduración y crecimiento y reproducción, en la erección y eyaculación. Ambos están en general cubertos y pueden representar la imagen del cuerpo. El número uno no representaría ni el cuerpo que es difícil de concebir como unidad, ni el pene atributo exclusivamente masculino, ni los dedos considerados como apéndices de la mano, sino la lengua. El cerebro está muy cargado catécticamente y simboliza el pensamiento, la emoción y las funciones, con mucho temor a su daño. El pecho está lingüísticamente bastante desarrollado y sin embargo tiene un alto valor catéctico como primer objeto, síntesis de amor y hambre, se suman nutrición, erotismo y cáncer o sea alimento, amor y muerte. Seguiría un curso de genital-pecho-mano y viceversa al desarrollo lingüístico y contenido catéctico.
Huco Rosahios.