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El artículo está destinado a demostrar que el lenguaje científico debe reservarse para comunicaciones científicas y no usarse en terapia, comunidad o situaciones sociales. Considera lenguaje privado al que se codifica dentro de una disciplina para ahorrar esfuerzo y repetición. Se refiere a la “contratransferencia intelectualizada o científica” (reacción afectiva del terapeuta hacia el paciente expresada en términos técnicos). Plantea varios casos posibles, como ser: el uso de la analogía como interpretación, o el señalamiento de tipo “Ud. tiene un yo defectuoso con un superyo primitivo y conducta narcisista” usada como insulto tecnificado frente a la rabia del analista por una frustración; puede ocurrir también por contra identificación. Asimismo se refiere a la inconveniencia de usar el mismo procedimiento para rotular a los propios colegas; este “asesinato caracterológico” expresa más transferencia intelectualizada que contratransferencia, producto de no resueltos conflictos edípicos y de rivalidad entre hermanos. También hay observaciones sobre interpretaciones fuera del ingroup o la situación analítica y de los conflictos que remueve y no resuelve.
Hugo Rosarios.