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Este trabajo tiene por objeto aislar, en el seno del inmenso grupo de depresiones, una forma clínica que a nuestro modo de ver ocupa una posición central.
Esta forma clínica de depresión debe ser distinguida de los síndromes de frustración y del síndrome de culpabilidad.
En efecto, ella concierne al ser y no al tener, a la vergüenza y no a la culpabilidad, a la impotencia y no a la impureza de corazón, a la perennidad en la insuficiencia y no a la angustia de la muerte. Ella está fundada en una megalomanía, que niega la relación de filiación natural; el sujeto se aboca a la nada porque él no puede, o no puede ya, insertarse en una teogonia.
Las relaciones entre el Yo (Je), el Yo (Moi), el Superyo y el ideal del Yo tienen una importancia particular. El Superyo del deprimido, desprovisto de amor, “cultivo puro de instinto de muerte”, juzga al Yo (Moi) con el acuerdo del Yo (Je), según los criterios de un ideal del Yo impersonal y perfecto, por consiguiente inadecuado a las posibilidades reales del sujeto o incluso, a las de cualquier persona.
A continuación son examinadas las causas desencadenantes de este tipo de