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Los trabajos de Schilder sobre el Esquema Corporal ocupan, desde hace unos treinta años, el centro alrededor del cual se ordenan ensayos de nuevas elaboraciones cuyo resumen crítico está expuesto aquí. Uno de los primeros en erguirse
contra las concepciones de Schilder fué Klaus Conrad. Luego de derribarlas había que reconstruir. Conrad propone probablemente no tanto una concepción globalista del esquema corporal, como una aplicación de la Teoría de la Forma en un dominio preciso. Partiendo de modelos tomados de la biología, Mikoroy intenta establecer la unidad de las perturbaciones del esquema corporal, desde el miembro fantasma basta la psicosis, pasando por el síndrome de Anton-Babinski y la autos copia. Hécaen y Ajuriaguerra procuran llegar a esta misma unidad introduciendo en el problema “la duración vivenciada”. Con Auersperg, el concepto de esquema corporal ya no es más examinado en sí mismo sino desviado hacia el estudio de la génesis actual del acto intencional. (E. T.)
Tausk, Federn y Schilder, tres de los primeros discípulos de Freud, introdujeron en la doctrina psicoanalítica conceptos relativos a la vivencia corporal y a las representaciones imaginarias del mismo. Dejando de lado toda veleidad crítica, se trata de poner adelante el interés común de los tres autores para algunos puntos particulares de la clínica y de la teoría psicoanalítica; se estudian así sus respectivas teorías del Yo, sus concepciones económicas y sus investigaciones en el campo de la psicosis. (J. C. S.)
La introducción del concepto de esquema corporal concebido como una nueva instancia psíquica (o biológica) trae como consecuencia radicales modificaciones de las adquisiciones más sólidas de la teoría del Yo y de las técnicas psicoanalíticas fundadas por Freud y seguidas escrupulosamente por algunos de sus discípulos (lo demuestra, por ejemplo el análisis de los trabajos de Nacht en lo que a este problema se refiere).
Freud mismo y muchos otros autores después de él, se han negado a