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Una madre, preocupada por la conducta de su hijo, decide visitar a un psiquiatra. Después de escucharla, el médico le dice:
“¡No creo que deba preocuparse porque Billy haga pasteles de barro!”
“Bueno, contesta la madre, yo tampoco lo creo, pero es su esposa quien empieza a preocuparse.”
(American Journal of Psychotherapy, vol. 17, nọ 1.)
“Ciertamente, espero estar enfermo”, dijo el infeliz a su psiquiatra. “Odiaría sentirme así si estuviera sano.”
(Am. J. of Psychotherapy, vol. 15, nọ 1.)