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Es descripto el caso de un hombre que a los 19 años se sintió atraído por otro hombre. Angustiado por esta reacción, se alistó en un regimiento de paracaidistas, luchó durante cuatro años en la segunda guerra mundial, tomando parte en la invasión de Sicilia e Italia y recibiendo muchas condecoraciones. No le sirvió para tranquilizarse acerca de sus tendencias femeninas por lo que en Escandinavia se sometió a la castración, recibió inyecciones de estrógeno y se vistió de mujer y se casó adoptando después una hija. Posteriormente se hizo hacer dos operaciones para crearse una vagina artificial, para satisfacer al marido, ya que “ella” sólo tenía interés en caricias cutáneas. Aparentemente es una persona normal, prácticamente sin neurosis. Para su tipo de reacción debió pensar: “Amo a un hombre, por lo tanto debo ser mujer”. Sería un elemento más, que habría que añadir a los otros tres que señala Stoller para precisar la identidad de género, término más adecuado que identidad sexual. Este último término es ambiguo y puede referirse a actividades o bien sólo a fantasías.
Ángel Garma.