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En este trabajo original el autor trata de demostrar que a diferencia de otros pueblos primitivos que expresan su problemática referente al conflicto edípico con un simbolismo transparente a través de mitos, leyendas y rituales, el pueblo judío en sus escritos bíblicos y talmúdicos trata de reprimirla, lo que hace suponer un conflicto edípico muy intenso, enmascarado.
En el Antiguo Testamento aquellos mitos que incluven el incesto y el nacimiento de héroes, reaparecen fragmentariamente, desplazados a la institución del “matrimonio levirático” y a la “genealogía del Mesías”; en el Nuevo Testamento se encarnan en la figura de Jesús.
El matrimonio levirático consiste en la obligación que tiene el hermano subsiguiente, de casarse con la viuda de su hermano mayor si éste no deja descendencia, y establece que el primer hijo será sucesor del muerto. Esta institución tiene paralelo en otros pueblos como en Nuer (África del Norte) donde al fallecer un hombre sin dejar descendencia, otro hombre, pariente o no engendra un hijo en su nombre, con “cualquier mujer” (matrimonio fantasma). Esta práctica estaría en relación con la práctica del duelo y en el encuadre psicoanalítico, implicaría la negación, el aplacamiento y el intento de reparación del muerto para evitar la venganza taliónica por los deseos hostiles previos (Onán significa “deudo”). Pero a diferencia de Nuer donde cualquier hombre engendra en cualquier