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Mal Angst, vivió, durante años, atormentado por terribles pesadillas. Todas las noches soñaba que animales grotescos y reptiles corrían por debajo de su cania. Llegó a tal extremo que ya temía, por las noches, ir a dormir. Un día le comentó a un amigo, alegremente, que ya estaba curado.
“¿Cómo sucedió?” preguntó el amigo.
“Le hablé del asunto a mi hermano, contestó Mal, y él lo solucionó de inmediato”.
“¡Oh! ¿Tu hermano es psiquíatra?”
“No, es carpintero. Serruchó las patas de mi cama.”
(Del American J. of Psychotherapy, vol. 16, n. 4, 1961.)