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El tema de este trabajo es señalar las posibles implicaciones que puede tener una de las formas de la contratransferencia. Me refiero a aquellas fantasías que ocasionalmente pueden surgir en la mente del analista durante su labor, en forma de recuerdos y situaciones (como asociaciones libres) y que aparentemente no parecen guardar relación con el material que el paciente está expresando en ese momento. Dichas fantasías han sido comparadas por distintos autores a los sueños y a las fantasías diurnas (19 - 11 - 1).
Freud (3) ha señalado que “el sueño es el delirio fisiológico del hombre normar”. También señaló la similitud existente entre la fantasía diurna y la onírica.
El Yo del analista está ubicado en la dinámica transferencial-contratransferencial, en cierto modo en una posición de relajamiento, de reposo anímico, la atención flotante de Freud. A veces puede ocurrir que ésta peligre o se altere como sucede, por ejemplo, cuando la identificación proyectiva del paciente sobre la figura del analista es masiva, en cuyo caso éste puede sucumbir a aquélla. Un ejemplo típico, se da en las situaciones descritas por Grinberg (12) como contraidentificación proyectiva.
La fantasía u ocurrencia contratransferencial (23) puede surgir como una forma de ocurrencia libre, a la que podría asignársele la función de proteger al yo de caer involucrado en la neurosis de contratransferencia. De esta manera, llenaría una función similar a la que cumple la fantasía onírica en el dormir, donde éste protege al Yo en su función de reposo. Así dicha fantasía estaría destinada a proteger la atención flotante, tal como los sueños lo hacen con el dormir. Al mismo tiempo puede constituirse en “señal de alarma” o toque de atención para el analista (29).
Esta fantasía, al no perturbar la actividad normal del analista, puede ser omitida posiblemente sin mayores consecuencias. Pero así como un sueño permite ampliar el conocimiento del inconsciente, sin necesidad de ser expresamente traumático