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En enero del presente año, falleció en Buenos Aires, a los setenta y seis años de edad, el señor Francisco Muñoz, amigo y benefactor de la Asociarción Psicoanalítica Argentina.
Nacido en España, en 1889, emigró siendo aún muy joven a nuestro país, donde pronto su voluntad, tesón e inteligencia, unidas a sus cualidades de organizador y hombre de empresa, lo llevaron a ocupar un lugar destacado en el comercio argentino. Ejerció así la presidencia de diversas empresas, entre ellas la Casa Muñoz que, junto con su hermano Emilio, había fundado ya en 1920, y su interés se dirigió igualmente hacia obras campestres entre las que podría citarse, a modo de ejemplo, el de la industria olivinícola de la provincia de Córdoba.
Tales realizaciones no le impidieron desarrollar importantes actividades de carácter social y filantrópico, siendo la mejor prueba de ello el apoyo y la ayuda económica prestada a la Asociación Psicoanalítica Argentina, en un momento en que el psicoanálisis era prácticamente desconocido en nuestro país. Desde su primer número y durante varios años, hasta que su desarrollo le permitió mantenerse a sí misma, la Revista de Psicoanálisis fue financiada por la Fundación Francisco Muñoz, y las cenas anuales de camaradería de la A.P.A. eran dedicadas a sus benefactores, los señores Muñoz y Antona. Otro aspecto de honda repercusión de la Fundación Muñoz fue su ayuda, en forma de bolsas y préstamos de honor, a los médicos extranjeros que desde otras partes de Latinoamérica acudían a Buenos Aires para estudiar psicoanálisis, y que a su regreso a sus respectivos países, fundaron lo que hoy son grupos de estudio y asociaciones psieoanalíticas.
El recuerdo de Francisco Muñoz perdura, unido a un profundo agrade-cimiento, en todos los psicoanalistas latinoamericanos.