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Meltzer sostiene que se puede hacer una distinción entre la hipocondría y lo que él denomina ‘delirio somático’ (somatic delusion).
El ‘delirio somático’ provendría de una escisión profunda del individuo (self), en la que la parte introyectada toma posesión de la función de una parte corporal que entonces actúa independientemente, con enajenamiento, interfiriendo con las relaciones buenas internas y externas. Es un fenómeno que se presenta siempre durante la reintegración psicoanalítica de partes extinguidas del individuo.
Al revés del síntoma hipocondríaco, el delirio somático es comunicado con desconfianza. bajo la presión de un delirio de referencia con el contenido de que todo el mundo lo conoce. El síntoma hipocondríaco suele ser periódico, a partir de algún momento y localizado en el interior del cuerpo; el delirio somático parece haber existido siempre y progresado de la diseminación a la unificación en una parte corporal exterior. La hipocondría puede estar oculta por externalización de relaciones internas que se desplazan a las relaciones externas íntimas; en cambio, los aspectos del carácter independiente del delirio somático ge expresan en relación con personas o grupos remotos, originando opiniones políticas, prejuicios sociales o preferencias estáticas. Contribuyen a la forma especial de envidia dirigida en contra de ‘los malos, cuyos crímenes eran impunes’.
Meltzer describe dos casos. El primero es de un esquizofrénico joven, hipocondríaco. Durante los tres primeros años del tratamiento mejoró al reparar a sus objetos internos. Sin embargo, todas las partes de su self parecían ser patológicas. Pero se pudo localizar el núcleo de su maldad, de su “destructividad fría’, como el paciente lo designaba. Esta parte, al comienzo del tratamiento aparecía escindida en máquinas que, por ejemplo, destruían las palabras del psicoanalista. En el tercer año del tratamiento se localizó en sueños con un gato y en un gato callejero rengo que el paciente adoptó. Al princip