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Los participantes de esta conferencia, reunidos el 26 de junio de 1963, en Oregon, intentan esclarecer algunos conceptos básicos sobre los procesos psicológicos que tienen incidencia en ciertas afecciones cardíacas. El Dr. Katz menciona sus estudios acerca de los efectos de los factores psicológicos sobre las arritmias cardíacas, sobre la presión sanguínea normal, la arterioesclerosis y la hipertensión, en trabajos realizados con animales. Cita como conclusiones de sus estudios que el stress, tanto físico como psicológico, puede inundar el sistema cardiovascular y promover el descubrimiento de formas ocultas de la enfermedad que antes no fueron observadas. Asimismo, las enfermedades cardiovasculares iatrógenas son bastante más numerosas de lo supuesto comúnmente; constituyen una fracción muy significativa de la totalidad de las enfermedades cardiovasculares. Señala también la actitud de los médicos hacia las enfermedades cardíacas, que contribuye a crear una atmósfera de temor e incertidumbre en lo que respecta a este tipo de afecciones.
Se discute también el papel de las emociones en las arterioesclerosis, concluyendo que, en líneas generales: a) diferentes emociones causan diferentes reacciones; b) diferentes tipos de personalidad responden en forma diferente a la misma emoción; c) la disfunción de la regulación de la actividad corporal, engendrada por algunas emociones, o bien actuando sobre algunas personalidades ya sea como factor único o en conjunto con otros factores, pueden causar afecciones vasculares, que actúan de manera acumulativa y dejan residuos somáticos, tales como hipertensión y afecciones vasculares arterioescleróticas.
Se cuestiona la dificultad que se presenta respecto a la cuantificación del stress, mencionando que no es dificultoso hacerlo en animales de laboratorio, a título de experimentación, pero en el tratamiento con seres humanos el stress tiene una significación psicológica que depende del sujeto que lo padece, y no de la intensidad del e