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Los procesos mentales constituyen un sistema de regulación y control del comportamiento. Los conceptos y datos psicoanalíticos reflejan procesos biológicos fundamentales del ser humano, y, en este sentido, la teoría psicoanalítica representa el estudio de procesos cibernéticos.
Los cibernetistas ofrecen una intensa resistencia a tomar en consideración los datos obtenidos por la investigación psicoanalítica porque desvalorizan el significado de los instintos en general y del autor en particular, ya que consideran como los rasgos más característicos de lo humano aquellos procesos que abarcan lo referente a la información y la toma de decisiones. A su vez, estos motivos despiertan en los psicoanalistas una intensa oposición a incluir en sus teorizaciones las conceptualizaciones cibernéticas.
El amor es un factor fundamental en los procesos de regulación y control; se incrementó en el hombre como resultado de la evolución biológica. Dado que la regulación y el control son los temas de estudio de la cibernética, la teoría psicoanalítica y la teoría de la libido de Freud comprende principios cibernéticos.
En esencia, los procesos del conocer y el comprender están íntimamente asociados con el instinto libidinal a unir por contacto y a unificar abstractamente por los procesos de identificación.
Entre los muchos ejemplos posibles acerca de las implicaciones cibernéticas de la teoría psicoanalítica están el estudio de la curiosidad y la consideración de los procesos inconscientes de pensamiento como un caso límite de una lógica “transclásica” más general.
El fenómeno de la represión y aquellos procesos del desarrollo que separan