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El proceso de la adicción no se limita solamente a las drogas; hay adicciones sin drogas*, como por ejemplo: en la impulsión a comer, en los excesos conductales: succión del pulgar, el juego y la hipersexualidad.
Los rasgos psiquiátricos comunes a las diferentes adicciones son: 1) impulsividad; 2) intolerancia a la tensión y al dolor psíquico; y 3) insaciabilidad. El adieto es una persona voraz que nunca tiene bastante. Sólo puede incorporar, no puede dar.
En la descripción de las diversas adicciones, el Dr. Savitt incluye la adicción iatrogénica, pero explicita que lo que convierte a un individuo en un adicto, es la exigencia ineludible de una personalidad patológica caracterizada por los rasgos ya mencionados. Destacando, además que dicha personalidad puede estar encuadrada en diversos desórdenes psiquiátricos como: (esquizofrenia, estados maníaco-depresivos, trastornos del carácter, y las psiconeurosis.
Señala que no hay estadísticas confiables acerca de ninguna forma de adicción, pero se estima que en los Estados Unidos hay de 60.000 a 100.000 adictos a los narcóticos; y en contraste, un informe reciente de la Conferencia Nacional de Alcoholismo, habla de 5.000.000 de alcohólicos, apareciendo cada año 200.000 casos nuevos.
Luego plantea que: “los hechos emocionales y psicológicos hallados en los aspectos del hambre y destete de la alimentación infantil, preparan el cuadro para una predisposición a la adicción. El modelo para todas las adicciones posteriores, independientemente de si implican o no drogas, es el hambre infantil. Éste tiene una cualidad de urgencia e irresistibilidad que no tolera demoras y no soporta desilusiones. Es el prototipo de la insaciabilidad e impulsividad que posteriormente caracterizan los trastornos de la adicción”.
A lo que agrega: “Esto no significa que en todos los casos de este tipo se derivará una forma de deseo mórbido. Por cierto hay otras sutilezas de constitución, tensión e interacción de la personalidad, que contribuyen.”
En lo que