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Considera los determinantes inconscientes del uso excesivo de términos técnicos en los escritos psicoanalíticos. Observa que debido a problemas contratransferenciales el médico puede desexualizar la relación terapéutica y así defenderse de cualquier tentación de violar la ética médica. Más aún, en su trabajo
terapéutico, el analista constantemente está siendo golpeado por sus pacientes y él cura sus heridas narcisísticas escribiendo trabajos técnicos que demuestran que él está inmune a los ataques verbales de su pacientes. Sostiene que el analista se defiende contra las fuerzas evocativas de las palabras obscenas y de los contenidos sexualizados del psicoanálisis por medio del uso de una terminología técnica. Defiende su integridad profesional por medio de la intelectualizaeión. Esta es una defensa particularmente útil contra excesivas tentaciones contratransferencíales que pueden ser provocadas por la atmósfera permisiva y el material del psicoanálisis. Esta actitud defensiva también se encuentra en la relación médico-paciente en general.
Considera que los términos esotéricos tienen un aspecto mágico que constituyen un distintivo de status y poder. Esta especie de lenguaje mágico eleva la estatura del analista y con frecuencia busca asegurar el sometimiento del paciente.
J. M. Aray