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Es un hecho notable que la fase pre-edípica de la mujer ha sido objeto de una investigación más intensa que la del hombre, y vale la pena destacar que ambas han sido estudiadas, casi exclusivamente, por mujeres, excepción hecha de Freud. La mayor parte de la investigación psicoanalítica de los últimos años se ha dedicado en forma particular a este período. Esto se revela claramente en la tendencia a tener en cuenta las etapas iniciales del desarrollo del yo y los impulsos. Estas investigaciones se ocupan mas bien de los problemas psicológicos generales, antes que de una descripción detallada de lo que le sucede exactamente al niño en esa fase. Este aspecto del problema es el tema del presente trabajo.
En su estudio, realizado en estrecha colaboración con Freud, Ruth Mack Brunswick (1940) señalaba que la neurosis típica del varón es su “relación pasiva con el padre en el denominado complejo edípico negativo”. En este sentido el niño se asemeja a la niña en su relación positiva pasiva con el padre. Lampl-de Groot (1946, 1952) ofrece material del que se desprende que la continuación de la relación pasiva del varón se debe a una regresión, o una fijación en el complejo edípico negativo; en realidad, se trata generalmente de una combinación de ambos procesos. En el tratamiento analítico, el residuo de la relación pasiva original con la madre se advierte como subyacente en la unión pasiva femenina con el padre. Además, parecería que el complejo edípico positivo del varón también