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Nos limitaremos a una breve exposición sobre las raíces y primer desarrollo de la sexualidad femenina, imprescindible para fundamentar el relato. Remitimos al lector a las notas aclaratorias.
La mujer ha evolucionado en los últimos años de un modo tan profundo y vertiginoso que se hace necesaria la revisión histórica del concepto de lo que es femenino y de la situación de la mujer dentro del mismo siglo xx.
Para actualizar el tema tendremos que referirnos a estos últimos años, aunque sabemos que lo que hoy muestra en su conducta, en su psicología, en su enfrentamiento con el amor, en el trabajo y en su rol en la sociedad actual es el resultado de una larga evolución histórica, en la que intervinieron múltiples factores interrelacionados individuales y sociales.
Por eso, aunque este relato se titula “Psicología de la mujer”, el enfoque del problema no podría ser solamente psicológico.
El psicoanálisis en los últimos años y en especial la corriente de Melanie Klein y continuadores —en cuyas ideas apoyaremos este relato— han abierto un nuevo camino para comprender la sexualidad de la mujer, las vicisitudes de su conflicto edípico y las consecuencias que tiene en su desarrollo ulterior, en su psicología y en su productividad. Sus descubrimientos sobre la iniciación del Complejo de Edipo y sus relaciones con la angustia de castración, así como el señalamiento y descripción clínica de una angustia de castración femenina diferenciada netamente de la masculina modificaron en parte los puntos de vista de Freud sobre la sexualidad de la mujer1. Aunque ambos concuerdan en que la niña desea un pene, difieren en cuanto a los móviles, significados y momento de aparición de este deseo. Para Freud la niña desea un pene como atributo masculino, se aleja de su madre con resentimiento por no haberlo recibido y es la angustia de castración masculina la que la introduce al