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La adicción a los narcóticos es un problema complejo, es una enfermedad recidivante, crónica, pero no es incurable. Hasta ahora, sin embargo, los intentos para hacer frente al problema en la mayoría de los pacientes, no han sido exitosos. La provisión de más camas de hospital, más horas psiquiátricas, más programas de rehabilitación no serán provechosos, salvo que se realicen esfuerzos hacia una total rehabilitación social del paciente. Los roles de la sociedad en general, de los problemas legales y de la profesión médica a este respecto deben ser clarificados.
Como científicos de la conducta humana, debemos continuar trabajando en la comunidad para ayudar a crear una sociedad en la cual cada individuo tenga la oportunidad de realizarse hasta un grado razonable, por menores que sean sus potencialidades. Este trabajo es esencial para resolver el problema de la adicción neurótica y todas las otras formas de desviación social.
Las autoridades legales tienen la misión de prevenir la entrada de drogas y su difusión ilegal a mercados ilícitos. Los médicos deberían tener la habilidad y libertad para decidir en cada caso el plan de tratamiento que se adapta mejor al individuo, cuya enfermedad se manifiesta como una dependencia a los narcóticos. Debería ser capaz de tratar a sus pacientes sin narcóticos si puede, o con ellos si hacen falta.