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Comenta el autor que el interés por el tema le surgió en el curso del análisis de una paciente con una transferencia intensa que despertaba en él fuertes sentimientos positivos, y en cuyos sueños aparecía él reiteradamente sin enmascaramiento. Hace una revisión bibliográfica del tema, y cita a Gitelson, quien en “The Emotional Position of the Analyst in the Psycho-Analytic Situation” postula que el hecho puede significar, tratándose de los primeros sueños, que el analista se parece por su conducta o su aspecto externo a una persona importante de la vida del paciente; en consecuencia, en tales casos es preferible transferir el paciente a otro colega. También puede ser que el analista esté reaccionando en forma personal, debido a conflictos no resueltos y que utilice al paciente como objeto transferencial. En cambio, si esos sueños surgen hacia la finalización de un análisis no tienen significado especial y obedecen a problemas transferenciales-contratransferenciales comunes.
La referencia siguiente es sobre las comunicaciones personales de Bliztein,