You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Durante la última década se han realizado investigaciones tan revolucionarias sobre la naturaleza del dormir y del soñar que F. Synder las denomina: “La nueva biología del soñar”. La conclusión general que los investigadores sacan de ellas, es que el soñar, en ningún modo, es algo ocasional, sino que constituye un estado especial del organismo, siendo los otros dos, la vigilia y el dormir. (Cuando empleo las palabras “soñar” o “sueño” me refiero siempre al soñar con contenido alucinatorio y nunca al dormir en sí.)
Mediante el electroencefalograma durante el dormir se obtienen diferentes trazados. Han sido numerados de 1 a 4, relacionándolos con la profundidad del dormir. El estadio 1 se presenta al iniciarse el dormir y tiene parecidos con el electroencefalograma del estado de vigilia. Es un trazado de carácter casi cortical, con voltaje bajo. En cambio, el estadio 4 es el que menos se parece al electroencefalograma del sujeto despierto. Se presenta sólo después de unos minutos de iniciado el dormir y consta de ondas lentas y anchas.
En 1953, Aserinsky y Kleitman descubrieron que durante el dormir de una noche normal suele haber cuatro o cinco períodos, en los que el sujeto tiene movimientos oculares conjugados rápidos y el estadio 1 del EEG. Si se despierta al sujeto en estos períodos casi siempre refiere que tuvo sueños.
El estadio que acompaña al soñar ha sido considerado a la vez un dormir superficial (ya que su EEG, en estadio 1, se parece a un dormir superficial) y un dormir profundo (por los dos motivos de que en él es más difícil conseguir despertar al sujeto de experimentación y de que el potencial eléctrico muscular al reposo, que está disminuido durante el dormir de “ondas lentas”, desaparece totalmente durante este “dormir soñando”). Por dichos datos, como ha sido señalado en un comienzo, parece más justificado llamar a este estadio, no un dormir superficial, ni uno