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Al investigar la necesidad de acting out de los pacientes durante el análisis, he llegado a comprender que el mismo ocurre, en cierta medida, en todo análisis, y que es acertado afirmar que el acting out parcial no sólo es inevitable sino que en realidad es un aspecto esencial del análisis efectivo. Tanto el análisis como el paciente corren peligro sólo cuando dicho acting out parcial aumenta y se vuelve excesivo.
Ya en 1914 Freud comenzó a interesarse por el problema del acting out. Al explicar el proceso del análisis expresa: “Podemos decir que el paciente no recuerda nada de lo que ha olvidado y reprimido, pero lo actúa” (Freud, 1914). Relaciona seguidamente el acting con la compulsión a la repetición y continúa: “Durante el tratamiento el paciente no puede librarse de la compulsión a repetir; finalmente llegamos a comprender que tal es su manera de recordar”. Más adelante agrega: “Pronto advertimos que la transferencia en sí es sólo un fragmento de repetición y que la repetición es una transferencia del pasado olvidado, no solamente sobre el médico, sino también sobre todos los otros aspectos de la situación habitual. Debemos estar preparados para descubrir, por lo tanto, que el paciente se abandona a la compulsión a repetir, que ahora reemplaza al impulso a recordar, no solamente en su actitud personal con el médico sino en toda otra actitud y relación que pueda ocupar su vida en ese momento”.
En esta formulación Freud recalca el hecho de que el acting out está muy ligado a la transferencia que inevitablemente penetra en todos los aspectos de la vida del paciente. También indica claramente que debemos reconocer la reactivación de experiencias pasadas, lo que significa acting out, como el procedimiento mediante el cual el paciente recuerda.
Acepto por entero los conceptos de Freud de que esta reactivación o acting out es una parte necesaria de todo análisis, y propongo llamarlo “acting out parcial” para distinguirlo del “acting out excesivo” o total, que Freud exam