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El comienzo de la posición esquizoparanoide surge de una variante fundamental del desarrollo: el nacimiento. Rank 16 puntualizó la gran trascendencia psíquica de este acontecimiento biológico ** y Freud 2 concordó y expresó su preocupación en ese sentido en los siguientes términos:
“¿Pero qué es un ‘peligro'? En el acto de nacer existe un peligro real para la vida. Sabemos objetivamente lo que esto significa; pero en un sentido psicológico no nos dice absolutamente nada. El peligro de nacimiento no tiene hasta entonces contenido psíquico. Posiblemente no podemos suponer que el feto tenga alguna clase de conocimiento de que existe una posibilidad de que su vida sea destruida. Sólo puede llegar a advertir alguna vasta perturbación en la economía de su libido narcisista. Grandes sumas de excitación se agolpan sobre él, adquieren una carga incrementada, anticipándose así a la carga de objeto que pronto se establecerá. ¿Qué elementos en todo esto pueden ser utilizados como signo de una ‘situación de peligro'?”
En ese sentido Phyllis Greenacre 5 acota:
“4) si bien el período prenatal, como lo señaló Ferenczi y lo destacó Freud, forma prácticamente un continuo con la vida posnatal, la cisura del nacimiento no tiene sólo el efecto organizador de un acontecimiento importante aislado, sino que marca también el umbral en que el ‘peligro' (primero probablemente en el sentido de una falta de familiaridad) comienza a ser vagamente aprehendido y es, por lo tanto, el primer indicio de contenido psíquico.”
Melanie Klein 7 estableció un definido progreso al hacer partir la configuración de la posición esquizoparanoide de este punto específico, en función de la acción operante del instinto de muerte:
“Al comienzo de la vida posnatal el lactante experimenta ansiedad de