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El trabajo de David Liberman es un intento logrado de suministrar nuevos medios al terapeuta para poder enriquecer las posibilidades de curación de los pacientes, de hacer que el enfermo haga consciente lo inconsciente. Para ello señala un método riguroso, que creemos habrá de convertirse, a través de una sistematización creciente, en uno de los elementos fundamentales de toda terapia psicoanalítica: el estudio del material suministrado por analista y paciente, fuera de las sesiones, y tomando ítems determinados según qué se quiera detectar.
Hay algunos puntos de la exposición de este trabajo que nos despiertan ciertas inquietudes; las habremos de plantear como problemas por resolver con la intención, precisamente, de aumentar el rigor científico y con él nuestras posibilidades de alcanzar la meta terapéutica. Los problemas por plantear son de dos tipos: uno formal, los otros, en cuanto a la teoría.
Pasemos al primer problema (el formal). Este se refiere al empleo del término entropía, proveniente de la segunda ley de termodinámica. Según creemos, no resulta conveniente la utilización analógica de términos propias de una ciencia (y menos si ésta no corresponde a las ciencias humanas) para otra. La termodinámica, cuya segunda ley se refiere a la entropía, es la disciplina de la física que estudia las transformaciones del calor en energía mecánica. Su terminología, por lo tanto, resulta muy poco aplicable al psicoanálisis, aunque, como Freud mismo lo descubriera, se verificaran ciertas similitudes analógicas entre los fenómenos físicos y los psíquicos. Esto implica también que no estamos de acuerdo con la utilización del término para la teoría de la comunicación, y que sugerimos (aunque éste no sea nuestro campo) que con seguridad habrá de despertar menos confusiones en dicha teoría cualquier otro de los términos que el