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Queremos agradecer, en primer término, a los doctores Abadi, Cesio, Garma y Liberman por el interés con que estudiaron nuestro trabajo y por los comentarios aportados. Nos parece excelente la posibilidad de establecer el diálogo de este modo. Habíamos pensado iniciar nuestra respuesta en forma global incluyendo algunos puntos que fueron tomados por los cuatro comentaristas. Pero, dado que los conceptos vertidos difieren bastante, preferimos responder a cada uno de ellos en forma separada.
Es una lástima que, en su comentario, el doctor Abadi no encare también los aspectos de la terminación de un análisis didáctico, ya que plantea ideas interesantes que podrían discutirse y desarrollarse en ese marco específico. Así, por ejemplo, estamos muy de acuerdo en que el analizarse, la terminación y el período subsiguiente forman una unidad indivisible, y creemos, precisamente, que en la fase ulterior a la terminación del análisis didáctico las futuras relaciones dentro del ambiente institucional dependerán de cómo ha sido elaborado y resuelto el duelo por la pérdida de la relación transferencial. Además, nos alegra que coincida plenamente con nuestro criterio acerca de la necesidad de pasar por la experiencia insustituible de la terminación para que el análisis pueda ser vivenciado como algo completo y no se caiga en la patología de la interminabilidad. Nos parecieron igualmente importantes sus ideas sobre la conveniencia de discriminar entre los criterios de curación y de terminación, así como el énfasis puesto en el período posanalítico a partir de la fantasía básica de terminación como una fantasía de nacimiento. Pero, en ese sentido, no creemos que se corra el riesgo de desequilibrio al que alude el doctor Abadi si se centra más la atención en el duelo por la pérdida del vínculo analítico. Más bien, y apoyándonos en la idea expuesta inicialmente por el mismo doctor Abadi, diríamos que tanto la elaboración del duelo por la terminación como el nuevo comienzo de la relación