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En ese trabajo el doctor Ekstein, además de presentar una nueva etapa del tratamiento de Teresa Esperanza, considera el tema mitológico de Orfeo y Euridice: “pero esta vez tal como lo ven los ojos de una adolescente psicótica y su terapeuta, en el marco de un paradigma transferencial específico”.
Nuevamente encontramos una sesión completa transcripta del registro hecho por el grabador, en donde se aprecia, al igual que en los anteriores trabajos, hasta los matices más finos de una sesión analítica. A lo dicho en los comentarios correspondientes a esta serie de trabajos, queremos agregar que destacamos, entre otros puntos, el valor que tiene este material como texto para un estudio comparativo sobre técnicas analíticas.
Incluimos a continuación los comentarios finales del autor porque expresan, en forma condensada, lo expuesto a lo largo del trabajo, y su posición frente al pronóstico de este caso, objeto de una profunda y apasionante investigación.
“El terapeuta debe comprender que en el trabajo analítico con los pacientes, neuróticos o psicóticos, las transferencias no pueden y no deben ser manejadas. Las transferencias no son más que la visión aún tenue del paciente, a través de los instrumentos psíquicos de que dispone, de las situaciones inconscientes tempranas repetidas en el presente y proyectadas en el terapeuta. Esta visión en el caso de un paciente psicótico se experimenta más como una visita religiosa, una especie de reexperimentación con un mínimo de reflexión conservada. Teresa no sólo experimenta una autotortura interminable, la muerte psíquica y luego la lenta y dolorosa reconstitución de una organización psíquica más avanzada, sino que reexperimenta la disociación de la personalidad, tanto como la disociación y la fragmentación del objeto. El terapeuta no sólo es percibido como Orfeo sino también como Plutón. Es el representante poderoso de la vida y el amor, el desesperado e impaciente amante que no obedece a Plutón; y también es el celoso y vengativ