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Dolorosamente sorprendidos, el 28 de abril de 1967 conocimos la noticia de la muerte del doctor Elías Jarast. Para aquellos que de alguna manera estamos vinculados con el quehacer psicoanalítico, esta noticia adquirió la dimensión de un doble empobrecimiento: perdíamos a la vez un profesional de valor y un gran amigo.
El doctor Jarast falleció a los cincuenta y cinco años. Sin embargo, la muerte no lo encontró con el camino aún por hacer: desde que en 1953 inició su carrera psicoanalítica, fueron muchos sus aportes teóricos, intensa su actividad docente y fructífera su labor como terapeuta. Así, aunque seguramente es mucho lo que impidió su temprana partida, el doctor Jarast deja una obra ya cumplida.
Graduado en medicina a los veinticinco años, se especializó primero en ginecología y fue jefe del Departamento de Esterilidad en el Hospital Argerich. Quince años de intensa práctica ginecológica lo indujeron a buscar la solución de muchos trastornos más allá del plano meramente somático, y fue así, tras el deseo de nuevas respuestas, como llegó al psicoanálisis, y comenzó su formación con el doctor Angel Garma.
Dada esta iniciación, no resulta extraño entonces que, ya dedicado de lleno al psicoanálisis, el doctor Jarast centrara sus primeros estudios en torno al tema del psiquismo fetal. Así escribió “Vivencias prenatales en la transferencia” (en colaboración con A. Rascovsky); “Notas sobre el psiquismo fetal en la transferencia y contratransferencia” y otros trabajos. También la contratransferencia fue un tema que despertó su inquietud y sobre el mismo realizó un valioso aporte: “La fantasía contratransferencial como señal de alarma”.
Designado a partir de 1958 miembro titular de la Sociedad de Psicología Médica, Psicoanálisis y Medicina Psicosomática, e integrante de la Comisión Directiva de la misma, reveló igualmente su interés por la relación cuerpo mente, entre otros estudios en “La elaboración de la agresividad en un obeso” y “Las alteraciones del ciclo menstrual e