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La sistematización de la enseñanza del psicoanálisis se realizó mucho después de lo que habría sido posible, dado el avance del conocimiento tanto teórico como práctico, y tuvo lugar de una manera bastante improvisada. Aun en la actualidad existe sólo un pequeño número de trabajos que se refieren al problema de la formación del psicoanalista o al de la institución que lo forma, en comparación con la enorme cantidad de publicaciones psicoanalíticas que tratan de toda suerte de temas. Glover 4, Rickman 17, Szasz 18, Balint 1, Thompson 10 y otros, han realizado investigaciones sobre estos temas, pero no han enfocado el aspecto metodológico de la enseñanza del psicoanálisis.
Precisamente es a este aspecto al que nos referiremos nosotros. Utilizaremos la experiencia adquirida al enseñar Teoría de la técnica *****, confiando en que lo que aporte esta contribución pueda ser aplicado, mutatis mutandi, a otras materias, y también ayude a señalar las condiciones que se requieren en un profesor de psiconalálisis, aunque no necesariamente en un terapeuta o investigador.
El hecho de que un profesor de psicoanálisis deba ser psicoanalista no presupone que posea la capacidad de enseñar ya que entre ambas vocaciones, la de curar y la de enseñar, sólo hay algunos elementos comunes.
Enseñar con una finalidad formativa a un grupo de estudiantes que pertenecen a una institución psicoanalítica es una tarea específica. Deben tenerse en cuenta factores fijos y factores variables. Los primeros derivan de principios psicoanalíticos básicos, los segundos cambian de acuerdo con la relación entre los grupos psicoanalíticos y el mundo exterior (nos referimos al “aquí y ahora”, por así decirlo, de cada país e institución), y también de