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El propósito de esta comunicación es realizar una puesta al día de las investigaciones actuales sobre el proceso del soñar y los sueños, cuyas conclusiones, integradas con las conceptualizaciones clásicas, nos dan la oportunidad de refirmar para estos últimos la jerarquía de “vía regia” hacia el inconsciente.
Luego de una revisión bibliográfica, sugerimos una hipótesis operacional y finalizamos con la proposición de una clasificación clínica ejemplificada de los sueños en el proceso terapéutico, acorde con dicha hipótesis. Proponemos en la misma una nueva categoría de sueños, la de los “sueños evacuativos”, que suele aparecer en los primeros períodos del análisis.
Comenzaremos revisando los conceptos de Freud, Fisher, Lewin, Isakower, Garma, Lindon, Erikson, Baranger y Bion.
S. Freud 6, en el capítulo VII de su Interpretación de los sueños, sostiene que el sueño es un acto psíquico importante y completo. Su fuerza impulsora es siempre la de realizar un deseo y su función la de preservar el reposo. El aparato psíquico que postula es un sistema que posee una dirección, con un polo sensorial y otro motriz (según el modelo del arco reflejo). El estímulo para la formación de sueños se produciría predominantemente en el sistema inconsciente, pero también está enlazado con ideas latentes del preconsciente. En el sueño alucinatorio la excitación toma un camino regresivo, y en lugar de propagarse hacia el polo motriz, lo hace hacia el polo sensorial, y llega al sistema de las percepciones: en lugar de tener una dirección progresiva posee un carácter regresivo. Esta regresión es siempre un efecto tanto de la resistencia que se opone al avance de la idea hasta la consciencia por el camino normal, cuanto de la atracción simultánea que los recuerdos sensoriales dados ejercen sobre dicha idea. El acto de soñar sería de por sí