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En la “Introducción” los autores señalan que el concepto de que un ambiente social adecuado para tratar al paciente psiquiátrico puede constituirse en un elemento terápéutico
importante, no es nuevo no obstante haberse desarrollado y difundido en los últimos veinte años, por la influencia de muchos psicoanalistas que participaron en diversas experiencias e investigaciones que permitieron el desarrollo de lo que hoy se llama “psiquiatría social”.
Además de esbozar estos conceptos, los autores destacan también la importancia que tuvo el desarrollo de nuevas ideas y técnicas en psicoterapia psicoanalítica de grupo, que por sus aplicaciones pasaron a ser las “vigas maestras de la psiquiatría social”. Completan esta introducción con una reseña bibliográfica y con el señalamiento de algunas de las características funcionales de lo que se denomina “comunidad terapéutica”, para lo cual siguen conceptos de Main, Jones, Rapaport y Rodrigué:
“Los pacientes y el personal técnico colaboran trabajando en equipos, en la responsabilidad de organizar la comunidad terapéutica hospitalaria”;
“crean un ambiente social lo más adecuado posible con el objeto de que signifique por sí mismo un factor terapéutico (dinámico)”;
“debe existir una tendencia a que todos los miembros tengan la máxima participación posible en la vida diaria de la institución”;
“esta participación debe ser verdadera, lo que significa que el paciente debe ejecutar tareas realmente importantes para su comunidad”;
“todas las relaciones que se establezcan dentro de la institución entre pacientes, psiquiatras, enfermeros, son consideradas como potencialmente terapéuticas”;
debe “facilitarse la comunicación entre los pacientes y el personal técnico”, y