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Con este trabajo nos proponemos realizar una aportación al concepto de proceso psicoanalítico en niños, el cual entendemos, de conformidad con la concepción de Meltzer 15, como “una guía para la planificación, el pronóstico y la orientación”. Nuestra idea es la formulación de un enfoque panorámico, global, en perspectiva, de un esquema referencial para reconocer en qué momento del trabajo se está, por cuanto la tarea analítica nos induce a un acercamiento muy próximo al objeto de estudio, con las dificultades consiguientes, mucho más intensas aún con los niños. Consideramos también que la falta de ese enfoque panorámico y del conocimiento de esas dificultades es la causa de muchos análisis fallidos y, además, del abandono de la práctica analítica con niños.
Para M. Baranger2 el proceso analítico en niños transcurre de la siguiente manera: existe en el niño una fantasía de enfermedad, de que “algo anda mal”. La sensación de ser comprendido lo lleva a entregar más aspectos de la fantasía, con la consiguiente movilización y desorganización del mundo interno para integrar al objeto nuevo, el analista. Se produce la identificación del analista en el Yo como observador, sobre la base de su mirar vivido como aceptación de las propias tendencias escoptofílicas. Surge luego la discriminación de un Yo observador, tras lo cual el analista es discriminado como un objeto del mundo externo que recibe los elementos proyectados por el Yo, sin ser afectado por ellos, y sin hacerlos rebotar. Emerge así el insight como reorganización del campo perceptivo convirtiéndose en el instrumento con el cual trabaja el núcleo integrador del Yo. El analista es entonces una estructura del mundo interno sobre la que se proyectan partes del mismo, a la vez que sigue siendo un objeto del mundo externo en el que sirve de pantalla para el mundo interno. Se establece así la pantalla de doble proyección, con los intercambios entre la “visión afuera” en el campo experimental, y la “visión adentro”, el ins