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Desde hace seis años hemos venido investigando la relación entre aborto y parasitosis en adultos y niños de ambos sexos****. Es así como tal relación apareció claramente tanto en pacientes en tratamiento con nosotros como con otros psicoanalistas a quienes comunicamos estas observaciones *****.
La hipótesis central de este trabajo es la siguiente: la parasitosis a consecuencia de un aborto provocado o espontáneo es una modalidad maníaca de duelo patológico. En ella ocurre un desplazamiento de lo genital a otras zonas; una reproducción del embarazo frustrado y la repetición de la situación traumática del aborto al tener que “abortar” nuevamente el parásito que ha sido confundido en la fantasía inconsciente con un feto y las zonas donde se ha hecho la somatización con los genitales femeninos.
El deseo de procreación que había sido frustrado con el aborto buscó en estos casos como vía de expresión a la parasitosis, a través de la cual se intentaba negar el duelo por el feto abortado. Esta negación se materializaba en la parasitosis como un intento masoquista de recuperación de la situación perdida mediante la gestación, el desarrollo y la expulsión del parásito-feto, así como en la negación del aborto en sí y en el hecho de dirigir toda la atención sobre la parasitosis y desestimar así la pérdida del feto. Entonces lo importante es la parasitosis.
Destacamos que las parasitosis más frecuentemente observadas fueron las intestinales, y en menor grado las ectoparasitosis, como las pediculosis y las micosis en la piel, en el ano y en los genitales.
Interesados en investigar la elección del parásito como sustituto simbólico de un feto encontramos algunas alusiones en Freud y otros autores. Por ejemplo, dice Freud9: “Los animales pequeños y los parásitos representan a los niños de poco tiempo, por ejemplo a los hermanitos cuyo nacimiento viene a perturbar la hegemonía del primogénito. El hallarse invadido por insectos parásitos es, con frecuencia, símbolo de embarazo”.