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Se trata de un breve estudio psicoanalítico y sociológico en el cual se demuestra cómo el delincuente es el resultado de una interacción individuo-sociedad que lleva a la confirmación del individuo en un determinado papel. Esto ocurre en virtud, por un lado, de la necesidad básica del individuo por lograr una “identidad” que le permita una ubicación en el medio en el que se encuentra, y por otro lado, de la necesidad que la misma sociedad tiene de evitar el sindrome de “difusión de identidad” que puede producirse en su propio medio. Para esto, la sociedad, como el individuo, trata de categorizar a sus miembros, de colocarlos en denominaciones y de rotularlos con determinados papeles que quedan fijados. Uno de estos papeles es el de la delincuencia, del cual el individuo tiene grandes dificultades para salir. Establecido en ese papel, el individuo puede llenar ciertas necesidades básicas y lograr una determinada identidad mientras que la sociedad también tiene así aislado al individuo en ese determinado papel, del cual no puede salir, pese a los esfuerzos que sectores de la sociedad, también clasificados e identificados adecuadamente (abogados, jueces, sociólogos, psicólogos) realizan de una manera preestablecida.
Sólo la acción conjunta y la comprensión de que este problema es un problema de todos y no de un sector especial puede conducir a una solución adecuada.
Mauricio Knobel