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Los autores revisan los últimos cinco años de medicina psicosomática, los comparan con las dos décadas anteriores, y concluyen mostrando los caminos más promisorios.
La medicina psicosomática surgió como reacción frente al interés dominante por los factores somáticos y los métodos de laboratorio en clínica médica, y llevó a comprender
a la persona enferma como un todo. Fundamentalmente, unió la psiquiatría al resto de la medicina.
En los últimos tiempos se aplicaron rigurosos procedimientos para comprobar la validez de los conceptos derivados de la observación clínica, como los estudios predictivos. De los estudios psicofisiológicos, tomamos, por ejemplo, los de Benedek y Rubenstein sobre la actividad ovárica. Ellos muestran: 1) durante la fase de maduración folicular (y concomitante producción de estrona), domina en el material psíquico el interés heterosexual; 2) al producirse la ovulación la tensión psíquica baja; 3) con el incremento de la progesterona prevalecen actitudes pasivo-receptivas y narcisistas; 4) con la regresión del cuerpo lúteo, la disminución de progesterona y la existencia de pequeñas cantidades de estrona, reaparece el interés heterosexual en la fase premenstrual; 5) al extinguirse la producción de progesterona, surgen tendencias eliminativas en el material psíquico. Sobre la base de estas observaciones, los investigadores hicieron las siguientes predicciones: 1) el deseo libidinoso o defensas contra él indica producción de estrona, que se incrementa con la elección de objeto adulto y desciende con la elección de objeto infantil; 2) el narcisismo libidinoso indica alto nivel de progesterona, mientras un “narcisismo negativo” corresponde a la caída de nivel de progesterona. La producción de progesterona es también correlativa con el deseo de recibir, retener y, específicamente, con el deseo de preñez o defensas contra él; 3) la declinación de la producción de progesterona provoca tendencias eliminativas que pueden ser expresadas en el nivel genit