You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La comparación de las llamadas nocturnas con las diurnas reveló semejanzas y diferencias importantes. El veintiséis por ciento de noche y el veintinueve de día, no
habían recibido tratamiento previo. De noche, el paciente llamaba por sí mismo con mayor frecuencia. Durante el día el paciente puede llamar la atención de los demás con mayor facilidad, e impulsarlos a ayudarlo. De noche debe buscar su propia ayuda. Las elecciones disponibles serían los extremos de consultar a su médico de cabecera o a un hospital mental. El vacío existente entre estos dos extremos es lo que tiende a llenar este programa terapéutico destinado específicamente a manejar crisis emocionales de emergencia.
Las tres cuartas partes de los casos amenazaban con suicidarse o se comportaban en forma suicida, mientras que una proporción comparativamente pequeña realizaba intentos de suicidio. Parece posible concluir que los procedimientos terapéuticos se iniciaban tempranamente en el desarrollo de trastornos emocionales graves, por ejemplo, antes de un intento de suicidio, acción que a menudo implica la ruptura de una barrera psicológicamente básica contra la acción abierta. Así, aunque el primer intento puede ser no mortal, tanto consciente como inconscientemente, el hecho de que se haya realizado un intento asume significación para la conducta suicida futura.
Los pacientes suicidas se pueden clasificar en agudos y crónicos. Los agudos están en un estado repentino de tensión, marcado a menudo por el pánico, la desorganización, la agitación, la depresión, el caos y la ansiedad. A menudo son jóvenes o de edad mediana, mujeres, y llaman por razones interpersonales, porque se sienten rechazadas, frustradas y enojadas. Las amenazas que expresan a menudo son vagas y sus acciones impulsivas. Frecuentemente presentan las emergencias más graves, pero son fácilmente tratables porque su propia ambivalencia hacia la muerte puede ser aguda. Los crónicos (a menudo repetidores) son personas frecuentemente y a vec