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Tomaré como punto de partida para la discusión la siguiente afirmación del autor, al referirse a la obra de M. Klein: “La base del edificio teórico es la fantasía como estructura dinámica, y no la tensión. Desde luego, tanto Paula Heimann como Susan Isaacs en su clásico trabajo sobre la fantasía inconsciente intentan enmascarar este deslizamiento teórico, y siguen manteniendo que ‘la fantasía inconsciente es la expresión mental del instinto’, incurriendo así en una contradicción al restablecer aparentemente la prioridad cronológica y causal del instinto sobre la fantasía, prioridad que por otra parte, y con razón, niegan”. ¿Qué implicancia tiene la afirmación: ‘la fantasía inconsciente es la expresión mental del instinto’? Creo que puede ser correlacionada con la expresión que usa Freud en su artículo La represión 1: “representante [ideacional] del instinto”; dejo de lado las ambigüedades terminológicas al respecto señaladas en una nota de la S.E. 2, para recalcar que lo que se desprende de este contexto es que en el psiquismo están representadas las manifestaciones biológicas, que a nivel psicológico pueden ser conceptualizadas como incrementos de excitación. Por lo tanto, la prioridad cronológica dada al instinto implica dar una prioridad cronológica a la biología sobre la psicología. El nivel biológico es la subestructura sobre la que asienta la psicología, posición que Freud mantuvo durante toda su vida; no tenemos más que tomar la famosa frase: “El Yo es primero y ante todo un Yo corporal” 3. ¿Y cómo se manifiesta dicha posición en la clínica? Hay toda una secuencia que va desde los trabalos sobre histeria, por ejemplo el dolor reumático de Isabel de R. que secundariamente “devino un símbolo mnémico de sus dolorosos excitaciones psíquicas” 4; pasa por las neurosis actuales (núcleos acfual-neuróticos de las psiconeurosis), vía “complacencia somática” en el caso Dora, para llegar a las zonas erógenas, fuentes somáticas que determinan cualitativamente a los impuls