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En diversos campos de actividad dentro de la Hampstead Clinic, numerosos grupos dedicados a la investigación se han propuesto lograr un refinamiento progresivo de los conceptos psicoanalíticos en lo relativo a su aplicación al material clínico. En particular, el índice sistemático del material clínico psicoanalítico (Sandler, 1962) y la aplicación rutinaria del perfil diagnóstico de Anna Freud (Anna Freud, 1963), han servido para poner de manifiesto problemas relacionados con nuestras herramientas conceptuales destinadas a evaluar los que, en términos generales, podrían llamarse “trastornos del narcisismo”.
En el campo del psicoanálisis se presta cada vez más atención a la evaluación y al tratamiento de los “trastornos del narcisismo”, tanto en niños como en adultos. Si bien Freud empleó originariamente dicho término (1923) para referirse a las psicosis, hoy se lo aplica a una gama mucho más amplia de variados trastornos clínicos, que reflejan serias perturbaciones en las actitudes frente al Self y en la regulación del bienestar y la autoestima. Dichos trastornos, que incluyen reacciones depresivas tanto en niños como en adultos, revelan a través de su patología no sólo la existencia de un conflicto relacionado con la descarga impulsiva, sino también una seria perturbación yoica intrasistémica, vinculada con el mantenimiento de las relaciones Self-objeto y los problemas de autoestima e identidad.
Por ejemplo si bien podemos evaluar a un niño que tiene problemas con el exhibicionismo desde el punto de vista del conflicto neurótico vinculado con la descarga de los impulsos exhibicionistas, no por ello dejamos de considerar el papel del exhibicionismo en relación con el mantenimiento de un tipo particular de relación de objeto, y su función como una posible técnica para