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Fisher, Gross y Zuch confirmaron observaciones anteriores de ciclos de erección fálica durante el dormir. Observaron que ocurrían en los períodos REM (movimientos oculares rápidos), donde hay sueños. Asimismo Wolff y Halverson observaron que en los recién nacidos y en los niños de 3 a 30 semanas ocurren frecuentemente erecciones durante el dormir REM.
Masters y Johnson descubrieron que durante la excitación sexual existe un
incremento de la irrigación sanguínea de los testículos, cuyo tamaño aumenta en una mitad, lo que va acompañado de sus elevaciones y descensos repetidos dentro del escroto. Estos movimientos testiculares se deben a contracciones del músculo cremáster del cordón espermático.
En el presente artículo, Yazmajian demuestra que estos cambios testiculares pueden aparecer simbólicamente en el contenido manifiesto de los sueños. Como en los dos casos que él describe, esto surge más patentemente si dichos cambios testiculares despiertan intensas angustias de castración que, por lo tanto, originan situaciones traumáticas psíquicas. (Las situaciones de angustia van acompañadas por una retracción testicular, lo que puede crear confusiones con la situación de excitación sexual.)
El primer caso descrito es el de una persona que en su infancia probablemente sufrió una seudocriptorquidea pasajera. Una noche, se despertó varias veces con erecciones y con los testículos ascendidos que presionaban su periné: tuvo un sueño. Entre otros contenidos manifiestos, existía el de una joven movediza, algo obesa, con dos pechos pequeños poco visibles; el soñante caminaba contento junto a ella por un lugar cuya ubicación exacta desconocía. Dicho sueño simbolizaba la situación latente afectivamente contraria del sujeto, descontento por sus testículos pequeños y en movimiento, lo que le resultaba angustiante, debido a que temía que le fuesen a desaparecer en su conducto inguinal.
El otro caso, un paciente que nació con criptorquidea e ictericia, tenía fobia a los aviones debido a