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La experiencia adquirida en el trabajo clínico me llamó la atención hacia un factor particular de resistencia, siempre presente en la relación paciente-analista. Me refiero al mito como un elemento constante en todos los análisis, aunque no siempre reconocido en su aspecto de relación con la violencia, la catástrofe, el instinto de muerte. El mito, como parte del aparato de pensar, es tanto un instrumento de investigación cuanto de resistencia al progreso en la adquisición de nuevos conocimientos. El tema central de este trabajo es el estudio sobre la relación entre la función del mito y el temor a la regresión hacia el pensamiento mítico, durante el proceso analítico.
Las teorías de Bion referentes al origen y a las perturbaciones del pensamiento abrieron el camino para la investigación de las cualidades que caracterizan a los instintos y que permanecen sin modificación después del contacto con el mundo externo. Los síntomas de perturbaciones de la personalidad pueden ser elaborados como consecuencia de un impedimento en el desarrollo del pensar. En la contribución de Melanie Klein 9 sobre la acción destructiva de la envidia y de la voracidad excesivas que atacan a las capacidades del Yo, se encuentran elementos dinámicos para esclarecer la comprensión de algunos contenidos del Ello, considerados como inmutables y de difícil acceso.
Como se sabe, Freud fue quien primero abrió la vía de acceso para el conocimiento de los contenidos psíquicos innatos y adquiridos. En Inhibición, síntoma y angustia 6, enumeró las principales características del sistema inconsciente, y destacó que en el mismo 1) no hay contradicción, hecho que permite la coexistencia de ideas opuestas, sin que una de ellas ejerza una influencia sobre la otra; 2) hay condensación de ideas y desplazamiento del afecto de una idea hacia otra; 3) no hay una concepción del tiempo, y sólo existe el presente; 4) no hay consciencia