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Me cuestioné mucho mi derecho a comentar este trabajo de Angel Garma, y mi idoneidad para hacerlo. Mi aporte no puede ser sino unilateral, pero en este sentido, me reaseguró la naturaleza misma del estudio de Garma. Es, básicamente, un estudio psicoanalítico de una persona con muchos trastornos “psicosomáticos” (esto para diferenciarlo de otro tipo de investigación psicosomática, que adopta un método directamente experimental y no psicoanalítico).
Además de ser fascinante por sí mismo, el caso se presenta como un verdadero tratado de psicosomática, más aún, como un compendio de varios aspectos de la muy valiosa y abundante obra de Garma sobre úlcera gastroduodenal, jaqueca, obesidad, y homosexualidad 3.
Se pueden diferenciar dos aspectos del caso presentado: la red de interpretaciones de los síntomas psicosomáticos y otros que presentaba B; y la construcción etiopatogénica que relaciona la sucesión de las manifestaciones psicosomáticas de B con su historia individual y psicoanalítico, sus fenómenos de regresión, “sus series complementarias” individuales.
De lo primero, no me permitiré discutir: sé muy bien que Garma encontró significados novedosos e importantes en la úlcera, etcétera, y que estos descubrimientos nos ayudan a entender dichos trastornos cuando se nos presentan.
El segundo aspecto, sí, me plantea dudas. Estas no se dirigen particularmente al trabajo de Garma, sino a los postulados que él acepta, y que son ampliamente aceptados en esta corriente de investigación psicosomática.
B es un analizando “raro”. Su perversión manifiesta no le ahorra ni la neurosis, ni la obesidad, ni la úlcera, ni la jaqueca, ni el infarto, ni otros trastornos somáticos secundarios que aparecen en el relato. Es un cuerpo maldecido por los dioses. El hecho de que presente simultánea o sucesivamente los contenidos específicos de estos trastornos en el curso del proceso analítico me da mucho que pensar.
Hay evidente contradicción entre admitir que un homosexual manifiesto, un obeso, un j