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Me es sumamente grato comentar este interesante trabajo. Durante muchos años, el doctor Garma y yo hemos, compartido un interés particular en un campo del psicoanálisis, a saber, la investigación y el tratamiento psicoanalíticos de los trastornos psicosomáticos. En el caso del doctor Garma, tal interés ha resultado sumamente fructífero, como lo demuestran sus numerosas e importantes contribuciones en este campo. El presente trabajo constituye un ejemplo más de la riqueza de observaciones clínicas e insights dinámicos que puede proporcionar el tratamiento psicoanalítico de estos pacientes. Destaco este aspecto particular porque la mayoría de los psicoanalistas estadounidenses sigue considerando que tales casos no son adecuados para un tratamiento psicoanalítico. Tal actitud resulta deplorable para el paciente mismo, y sobre todo en vista del creciente sentimiento de desilusión frente al psicoanálisis como herramienta de investigación y técnica terapéutica. Un trabajo como el del doctor Garma puede devolvernos la confianza en el psicoanálisis en este aspecto.
El paciente del doctor Garma constituye un saludable recordatorio de la artificialidad inherente a la dicotomía entre patología somática y psíquica, que apenas si queda oculta por el término ambivalente “psicosomático”. Durante algunos años he sugerido que se consideraran los trastornos psicosomáticos como conversiones pregenitales y se los calificara de acuerdo con el trastorno básico del carácter y la personalidad del paciente y no según los síntomas (somáticos) presentes. Sabemos que los trastornos subyacentes a los síntomas psicosomáticos pueden abarcar una amplia gama que va desde la psicosis latente y los casos fronterizos hasta la psicopatía, diversos trastornos caracterológicos y las neurosis de fijación pregenital. El señor B, el paciente que el doctor Garma estudia en su trabajo, permite demostrar con particular claridad otro aspecto importante, esto es, la relación entre perversión y síntomas psicosomát