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En este trabajo, la doctora Bisi formula algunas sugerencias acerca de ciertas perversiones masculinas tales como la escopofilia, el exhibicionismo, el fetichismo y la homosexualidad, tanto pasiva como activa. Sin embargo, excluye todas las demás, como las perversiones sadomasoquistas, la sodomía, la necrofilia, etcétera, dado que aparecen en personalidades que están más cerca de la psicosis.
Como se trata de un trabajo muy detallado sólo puedo ocuparme de algunos puntos. La doctora Bisi intenta establecer una hipótesis sobre la existencia de una posición tendría que ver con el hecho de encontrar nuevas maneras de relacionarse esquizo-paranoide y depresiva. La autora sugiere que lo que ella llama “posición perverso polimorfa” “coincidiría no sólo con el pasaje de una etapa del desarrollo libidinal a la siguiente, sino también con todo cambio y toda pérdida”. Esta fase, o posición tendría que ver co e nlhecho de encontrar nuevas maneras de relacionarse con la realidad y establecer relaciones objetales. Tales criterios indicarían que la doctora Bisi atribuye a esta “posición” muchas de las funciones que Melanie Klein vincula con la posición depresiva, que se revive en momentos de pérdida y, en particular, al comienzo de cualquier fase del desarrollo, desde el comienzo de la vida hasta la vejez.
La autora señala que cada paso progresivo en el camino del desarrollo puede provocar una confusión transitoria, afirmación que muchos analistas, entre los que me incluyo, aceptarían. Empero, la doctora Bisi relaciona dicha confusión con el período perverso polimorfo y señala que es a través de la confusión de las zonas erógenas que