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En sus señalamientos iniciales, el coordinador, Isidor Bernstein, notó que una falta anterior de interés entre los analistas por el período de latencia ha dado lugar a una focalización corriente en este período, reflejada en la elección de este grupo de edad para una discusión de mesa redonda. Históricamente, esto coincide con el desplazamiento del énfasis del estudio del conflicto sexual al estudio intensivo actual del Yo y el destino de los impulsos agresivos. Puesto que los impulsos sexuales están algo en suspenso durante la latencia, este período es adecuado para el estudio de tales problemas. Sugirió que esta mesa redonda podría considerar lo que constituye la llamada latencia típica o ideal y qué desviaciones constituirían períodos de latencia atípicbs.
Margaret E. Fries presentó una “Revisión de la literatura sobre el período de latencia”. Aunque hay muy pocos artículos que se refieren exclusivamente al período de latencia, las referencias a los fenómenos que se producen en esta etapa son por cierto numerosas. Rastreó el desarrollo de nuestro conocimiento sobre el período de latencia desde la primera referencia al concepto de latencia en una carta de Freud a Fliess en 1896. En 1904, Freud indicó que este período de relativa quietud de la sexualidad comienza con la resolución del complejo de Edipo, y se extiende desde los seis años hasta la pubertad. En 1923 agregó muchos datos acerca del efecto del desarrollo sexual preedípico sobre el tipo de resolución del complejo de Edipo y por lo tanto sobre la estructura del período de latencia. Freud nota que el proceso involucrado en la resolución del complejo de Edipo cuando se desarrolla de una manera ideal es mucho más que represión: es una ruptura del complejo de Edipo, con amnesia respecto a la sexualidad infantil. Con esta represión comienza la latencia. Autores posteriores coinciden en que después de esta represión el Yo introyecta la autoridad de las figuras parentales y esto forma el núcleo del Superyó.
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