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La orientación de la medicina moderna hacia la prevención condujo recientemente a acentuar el papel del médico en la prevención del suicidio. El suicidio incluye un conjunto de acciones variadas y complejas, pero este trabajo se centra en el reconocimiento, la evaluación y el tratamiento de los pacientes suicidas en la práctica médica. Se basa en experiencias realizadas en el Suicide Prevention Center de Los Angeles.
Se define el suicidio como la etapa final de un derrumbe progresivo de la conducta adaptativa, que se produce en un paciente emocionalmente agotado. Las ideas de suicidio, los intentos de suicidio y diversos tipos de comunicaciones suicidas son parte de la sintomatología prodrómica de las crisis suicidas.
Comunicaciones verbales. En más de la mitad de las muertes por suicidio, hay una historia de comunicaciones suicidas espontáneas previas, que pueden ser directas (“Voy a matarme”, “Me gustaría estar muerto”) o indirectas (“Todos estarían mejor sin mí”). Estas comunicaciones suicidas representan “pedidos de ayuda”, y tienden a provocar respuestas emocionales intensas en las personas que las reciben. Muchos
pacientes suicidas no expresan sus ideas autodestructivas espontáneamente, pero lo hacen si se los interroga.
Intentos de suicidio. En un tercio de los suicidios, hay una historia de intentos de suicidio previos. Son autoagresiones intencionales hechas en un contexto emocional semejante al del suicidio. Un veinte por ciento de las personas que intentan suicidarse repiten una acción de este tipo al menos una vez. Un cinco por ciento de los que lo intentan eventualmente se matan.
Acciones sintomáticas. Algunos suicidas comunican sus planes mediante acciones. Un estudiante se deshizo de su equipo deportivo diciendo: “Ya no lo necesitaré más”. Muchos corren riesgos y pueden sufrir accidentes. El aumento de la ingesta de alcohol; la asistencia irregular al trabajo y el pedido de sedantes para dormir son índices premonitorios d