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Tuve oportunidad de intervenir en la discusión de este mismo tema cuando Paz leyó sus trabajos promocionales. En este caso tendré más posibilidades de ampliaciones científicas que lo que es lógico durante la lectura de un trabajo promocional, aunque dentro de los escasos límites espaciales que nos asignan para la discusión.
Si bien Paz nos advierte que son reflexiones técnicas y que no pretenden ser más que eso, encontré que su trabajo está escrito con gran fuerza de convicción, no solamente en las sugerencias técnicas sino también en las inferencias teóricas que a veces contradicen la experiencia de la mayor parte de los autores. Me permito recordar además que especialmente en nuestra ciencia psicoanalítica, un autor puede encontrar, si se las ingenia, lo que desee demostrar en cualquier material de cualquier paciente. Esto es a veces un inconveniente que malogra los esfuerzos de un investigador joven, que puede contribuir más simplemente aportando sus observaciones, que apresurándose a dictar normas técnicas o a expresar teorizaciones concluyentes.
Tomaría como primer punto la denominación de psicóticos fronterizos, que ya he objetado a Paz en ocasión de las discusiones en las lecturas de sus trabajos. Nos explica que desea imponer tal denominación por su convicción sobre la importancia en nuestros pacientes de la “parte psicótica”; en otras oportunidades me contestó que era porque así los llaman autores ingleses o americanos. Con respecto a esto último, traducir psychotic borderline, por psicóticos fronterizos es inapropiado, porque en realidad la traducción de la expresión inglesa es “borderline psicóticos”, es decir casos borderline que han hecho en determinados momentos una eclosión psicótica, que por