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Este trabajo sobre El retrato de Dorian Gray intenta considerar algunos aspectos de la patología humana que más interés despiertan: la psicopatía y la perversión.
Toda esta obra podría considerarse como la descripción que hace un individuo (Dorian Gray) de su vida pasada, que lo ha llevado a una situación catastrófica, uno de los fines trágicos de la psicopatía y la perversión: el suicidio. No es de extrañar entonces que se presenten distorsiones de la realidad, aunque éstas se hallen superficialmente enmascaradas.
En la obra no se alude tanto a los padres “reales” del personaje, como a los padres simbólicos, que constituyen en verdad los padres de la fantasía. La pareja parental simbólica de Dorian aparece como formada por dos hombres, lo que la haría eminentemente narcisista y perversa. Los componentes de dicha pareja, lord Henry (padre) y Basil (madre), son sólo los amigos mayores de Dorian, quienes lo “educan” durante el fin de la adolescencia y lo introducen en la vida adulta.
Basil, quien simboliza a la “madre”, es pintor y ha realizado un cuadro del joven, de tamaño natural y, con el “padre”, lord Henry, contempla fascinado la belleza del adolescente, el “fruto” de la “pareja”. Esta mutua e intensa fascinación le daría un fuerte carácter narcisista al vínculo que ambos “padres” procuran establecer con el “hijo”.
Posteriormente, lord Henry, para quien el joven real era aún un desconocido, pide a Basil que los presente. Al negarse éste e insistir aquél, puede observarse otra de las características de la “pareja”, la lucha por la posesión del “hijo”. Basil se convierte en la mujer que teme ser despojada de su “criatura” y afirma que para él Dorian es fuente de inspiración;