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Las notas del doctor Bion están basadas en la siguiente afirmación: “La memoria siempre es equívoca como un registro de los hechos, ya que está distorsionada por
la influencia de fuerzas inconscientes. Los deseos interfieren * el funcionamiento del juicio, debido a la ausencia de la mente cuando la observación resulta esencial.
“La memoria y el deseo ejercitan e intensifican aquellos aspectos de la mente que derivan de la experiencia sensorial. Tienen que ver, respectivamente, con las impresiones sensoriales de lo que se supone que ha ocurrido, y las impresiones sensoriales de lo que todavía no ha sucedido.”
Puesto que las fuerzas inconscientes distorsionan tanto el pasado (memoria) como el futuro, el autor llega a la conclusión de que “‘la observación’ psicoanalítica” no se ocupa de lo que ha ocurrido ni de lo que va a suceder sino de lo que está sucediendo, y por lo tanto, “para el analista, cada una de las sesiones debe carecer de historia y de futuro”. También afirma que “[la ‘observación’ psicoanalítica] no se ocupa de las impresiones sensoriales ni de los objetos de los sentidos”.
Estas afirmaciones cristalizan con dos asertos aforísticos que, según el autor, “deben obedecerse en todo momento”: “1) El psicoanalista puede comenzar evitando todo deseo relativo al fin inminente de la sesión (o la semana o el ciclo de trabajo). Los deseos de obtener resultados, de ‘curar’ o incluso de comprender no deben fomentarse. 2) El psicoanalista debe tender a lograr un estado mental de tal índole que en cada sesión sienta que no ha visto antes al paciente. Si siente que lo ha visto, se ha equivocado de paciente.”
Antes de entrar a considerar estos argumentos, deseo manifestar que el presente puede estar tan distorsionado por el deseo como el pasado o como un futuro razonablemente previsible. Sin embargo, es más fácil percibir y anular las distorsiones cuando se trabaja con el presente, ya que el analista está presente para distinguir la realidad de la transferencia del pacien