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Las observaciones iniciales del doctor Bion acerca de la distorsión potencial de la memoria no son en general susceptibles de refutación, pero sí lo son sus conclusiones acerca de la técnica basadas en aquellos hechos, y también más difíciles de comprender y de relacionar con criterios actuales más conocidos.
Acertada o erróneamente, la reflexión me sugiere que el trabajo del doctor Bion no propone una revolución en la técnica, sino que intenta señalar que el análisis no constituye un proceso intelectual, sino, fundamentalmente, una cuestión de rapport. Freud mismo lo reconoció cuando supuso que el inconsciente del analista analizaba el inconsciente del paciente. El rapport efectivo depende de la capacidad intuitiva del analista. La empatia se ve favorecida en la medida en que aquél puede relajarse, eliminar de su mente, en la medida de lo posible, todas las otras preocupaciones y dedicarse tranquilamente a las impresiones que recibe acerca de las “realidades psicológicas” del paciente y a sus propias respuestas frente a tales mensajes.
Si lo que se propone destacar el doctor Bion es la importancia básica del rapport, estoy de acuerdo con él hasta allí. Sus recomendaciones están destinadas a ayudar a los analistas a adquirir la receptividad deseada, aunque debo admitir que suenan más bien como preceptos de perfección, alcanzables sólo en diversos grados, pero que apuntan en la dirección correcta.