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El autor examina tres sueños de una paciente de 52 años, que había tenido dos hijos, uno de los cuales falleció quince años antes de su primer episodio maníaco. Padeció de ataques recurrentes y fue hospitalizada en ocasiones anteriores. La serie de
sueños culminó en otro episodio maníaco. Por entonces, la paciente presentaba una depresión fluctuante e ideas suicidas. El primer sueño comprende tres partes y revive el recuerdo de su reación frente a la enfermedad fatal de Pedro, su hijo: a) “Estoy con una antigua amiga de Pedro y un hombre extraño. Dije con voz fría carente de emoción: ‘Pedro está muerto’. Ellos se conmovieron. Entonces soy.” b) “Mirando un montón de fotos. Con la última foto de Pedro siento abrumadora aflicción … el peor sentimiento que tuve jamás. Entonces repentinamente, ¡clump!” c) “Algo como una caja de acero cae sobre mi corazón y no hay más aflicción ni sentimiento.” Durante los cinco días ulteriores estuvo apática y con síntomas de despersonalización, incluso incapacidad para sentir sus manos y profunda fatiga. Tuvo entonces el segundo sueño: “Ahora Felipe [su otro hijo] ha muerto. Lo vi en un recorte de periódico. Yo deseaba saber si mi suegra fue cremada. Estoy en un pequeñísimo engranaje referente a sentimiento”. En los cuatro días siguientes no tuvo cambios. El tercer sueño es como sigue: “Un hombre de gobierno o agente de impuestos quería una prueba de la existencia de Pedro … Lo buscó de California a Montana, a Nueva York y Wiscosin … No encontró lo que esperaba … Quizás había algo en el fondo de un viejo baúl, pero entonces recordó que la madre había arrojado las cosas lejos … Despertó pensando que yo esperaba la prueba de mi propia identidad”. Un día después de este sueño desarrolló una hipomanía.
Levitan basa sus consideraciones sobre un trabajo de Lewin, de 1959, donde explica la manía por regresión hacia una etapa anterior a la depresiva, y donde habla del sueño feliz, análogo al estado maníaco: el mecanismo opera para negar la ans