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En esta comunicación se utilizan fragmentos de un caso para describir una técnica utilizada en el tratamiento de ciertos trastornos caracterológicos y esquizofrénicos. Esta técnica ha surgido como resultado de casi veinte años de emplear el psicoanálisis dentro del marco de la teoría estructural para el tratamiento de dichos trastornos, sin introducir modificaciones esenciales en los procedimientos que habitualmente se utilizan con los neuróticos. He evitado todo desempeño de rol y me he resistido constantemente a los intentos hechos por los pacientes para hacer modificar mi posición analítica. He interpretado la transferencia psicótica y neurótica en sus aspectos positivos y negativos sin utilizar técnicas educativas formales o de reaseguración y sin tratar jamás de promover la llamada transferencia positiva.
El material que se utiliza aquí fue elegido por dos razones. Primero, el curso del tratamiento no presentó mayores altibajos y la técnica empleada representa la más reciente de una serie de modificaciones. En cierto sentido, este estudio es equívoco porque el progreso de la paciente fue insólitamente parejo y el resultado aparentemente exitoso se puso de manifiesto con inusual rapidez, ya que el tratamiento duró poco menos de tres años. No puede afirmarse que se haya logrado una curación dado que este análisis terminó hace sólo pocos meses. Segundo, la paciente presentaba un complejo sintomático nada común, una variedad de lo que Greenacre (1947) describe como visión, cefalea y halo, con idénticos propósitos defensivos y adaptativos, cuyo análisis fue esencial para el resultado terapéutico.
El trabajo está dividido en dos partes. La primera consiste en un resumen del historial clínico, en el que intercalaré los fundamentos teóricos de los diversos procedimientos técnicos empleados. La segunda constituye un examen teórico de dicho material.
El síntoma principal, aunque no inicial, de una atractiva e inteligente mujer de 25 años, consistía en aterra