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Es interesantísima la detallada descripción de Bryce Boyer del tratamiento psicoanalítico de una enferma complicada. Solamente conociendo la habilidad que él posee para comprender las expresiones en proceso primario de sus enfermos psicóticos o limítrofes puede entenderse que haya conseguido de su enferma datos psicoanalíticos tan significativos y valiosos resultados terapéuticos.
Boyer relata que su enferma, a los cuatro años de edad, pasó por la situación traumática de observar los órganos genitales de su padre cuando éste se masturbaba. A ello reaccionó con sensaciones de negrura en la cabeza y el desarrollo de un halo figurativo. Se trata, pues, de un complejo sintomático único en la literatura psicoanalítica, aunque, como también lo afirma Boyer, está muy cercano al síndrome que expuso Ph. Greenacre de trauma visual, cefalea y halo.
Intentaré ahora desarrollar algunas suposiciones acerca del material psicoanalítico expuesto por Bryce Boyer, para lo cual tengo que apoyarme en algunas de mis investigaciones.
Con el mencionado síndrome de Greenacre pueden relacionarse otros fenómenos psicopatológicos, entre ellos el de los escotomas centellantes que se presentan en la cefalea jaquecosa. En uno y otro trastorno hay una percepción luminosa especial y cefalea. Creo haber podido demostrar (véase el capítulo de escotomas de mi libro El dolor de cabeza) que los escotomas centellantes tienen contenidos psíquicos. De acuerdo a mis investigaciones, los escotomas jaquecosos son alucinaciones, cuyos complejos contenidos traumáticos latentes se manifiestan simplemente como escotomas, porque previamente han sufrido un trabajo elaborativo de enmascaramiento y simplificación extremos.
En mi trabajo señalo además que dichos escotomas centellantes tienen su característico aspecto luminoso deslumbrador, porque entre sus contenidos traumáticos genéticos se halla el del trauma del nacimiento, durante el cual el recién nacido “ve la luz del día” de un modo que lo deslumbra. Además, cuando